¿el lujo inspira? hotel Andaz Ámsterdam

Cansadas de caminar por Ámsterdam buscando inspiración,  nos encontramos frente al hotel Andaz donde, un caballero blanco nos llama desde la ventana. Lleva una corona de rey, el pecho descubierto y nos chilla a voces pero, como el aislamiento debe ser muy bueno, no le oímos. De todas maneras decidimos entrar, un pasillo revestido con preciosos trabajos en yeso nos da la bienvenida, Belén, Mirla y yo decidimos de inmediato que nos tomaremos un café y dedicaremos los próximos minutos a disfrutar del lujo de este maravilloso hotel “moderno – Rococó”.

el-rey-blanco-nos-da-la-bienvenida

entrada-trebajada-con-preciosos-frisos-en-yeso

Pasamos este pasillo nupcial y nos encontramos frente a un espacio con tres mesas redondas de pies contundentes, iluminadas con arañas dentro de grandes campanas en color blanco. Rápidamente se nos acerca una señorita y nos invita a que le digamos en qué nos puede ayudar, le decimos que desearíamos tomar algo y nos conduce amablemente a la zona de bar situada frente a estas mesa. Para nuestro placer vemos unos maravillosos sofás y butacas capitoné donde rápidamente nos sentamos, pedimos y empezamos a mirar nuestro entorno vislumbrando los maravillosos detalles de este hotel de lujo.

Desde nuestra nueva posición podemos observar detalladamente que las campanas cuelgan de un gran lucernario decorado con estructuras que recuerdan los planetas.

ucernario-los-planetas-y-grafismo-cerámica-Delft

Nos sorprende la riqueza de los materiales , su suntuosidad y el grafismo, sin duda inspirado en la famosa cerámica Delft holandesa. Es entonces que nos damos cuenta que las mesas redondas son la recepción, tras ella un gran armario que cierra la zona de recepción creando una barrera física con el resto del hotel. A la derecha un gran televisor  muestra imágenes de la ciudad.

recepción-hotel-andaz

Como somos curiosas decidimos ir a investigar y por turnos nos dirigimos en busca del baño. De camino nos encontramos con el busque rojo, un espacio de sillas giratorias de grandes dimensiones y que te protegen de miradas extrañas mientras descansas o hablas por teléfono.

Para llegar al baño tienes que bajar unas escaleras revestidas con papel rojo imitando el capitoné, aunque a priori pueda parecer una “cutrez”, luce maravillosamente, lástima que cuando llegas al final de las escaleras no queda muy claro hacia donde te debes dirigir y tranquilamente me meto por un pasillo con un sinfín de fotografías de gatos chinos, que me llevan al spa. Doy media vuelta y rápidamente encuentro el lavabo.

bosque rojo, escalera capitoné, gato chino y baño

Después de pasearnos por todos los rincones que podemos sin que nos llamen la atención, nos sentamos tranquilamente a degustar nuestras consumiciones. Belén, Mirla y yo empezamos ha hablar de todo lo que hemos aprendido en este viaje, de lo que hemos visto en las empresas que hemos visitado y de lo que hemos visto en la ciudad, sus tiendas, sus calles, sus gentes… Quizá, porque estamos en este espacio tan bonito, quizá porque en tres días hemos tenidos millones de “imputs” empezamos a hablar de cómo mejorar nuestras empresas, se nos ocurre que podemos evaluarnos mutuamente y analizar que nos gustaría encontrar como clientes en las empresas de las demás, trazamos un plan de trabajo y pactamos una primera reunión a la vuelta.

Tomando-un-café-con-Belén-y-Mirla

 

Sinceramente, el lujo puede inspirar pero lo que si que inspira ¡es tomar un café en buena compañía!

Sílvia R. Mallafré

 

 

 

 

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